LA PULQUERIA

La Pulqueria

Regresa el vertiginoso torbellino pulquero. Enfundados cual gurmets de alta cocina, LA PULQUERÍA edita un renovado y fortalecido cóctel de frenéticas cadencias titulado «Fast Cuisine». Un trabajo que a lo largo de este año ha intentado romper los tradicionales cánones discográficos. Un menú donde no faltan las exaltadas cabriolas y poderosos remaches galvánicos, que ellos mismos han intentado ilustrar a modo de autoentrevista, repasando además sus comienzos y horizontes venideros. Bon appétit!

¿Cuándo, cómo y por qué nació La Pulquería?

La Pulquería nace por y para el hedonismo en el año 2000
(risas). (Jordi continúa) Entre jaranas de vino y guitarra española repartidas por los parques de Valencia. La espina dorsal del proyecto la formaron en su día M. Ángel (Escrivá) y Andrés (Conejero), bajista y batería respectivamente. Ellos tocaban en una banda llamada Mafarka, (como el personaje futurista de Marinetti, nos ilustra Huracán). Mafarka practicó (y practica, porque están juntos de nuevo) un estilo a caballo entre el hardrock y el punk. Pero en su último trabajo publicado ya dejaron constancia de su simpatía por el folklore mexicano. Lo llamaron «Hard-Mariachi» y mostraba, en una portada-homenaje al grabador Guadalupe Posada, algún guiño musical que ya apuntaba maneras mariachis. Con Mafarka se gestaron los embriones del nuevo sonido pulquero: Morirse de pena y El día de los muertos. Tras la separación de Mafarka a finales de los 90, dos nuevos fichajes de dudosa procedencia (Pancho y Jordi se señalan entre sí) completaron la sección de cuerdas y, poco más tarde, Gerard (Huracán Romántica) dio sus primeros alaridos en la voz principal (Huracán carraspea).

¿De dónde viene un nombre tan atípico? ¿Está en el diccionario?

Pulquería

(nos aclara Gerard) es una palabra mexicana que se utiliza para designar unas tabernas ya en peligro de extinción donde sólo podían entrar los hombres y donde básicamente entraban para ponerse ciegos de pulque. El pulque es una bebida de aspecto lechoso y baja graduación con un sabor similar a la sidra. Es un clásico entre los campesinos y la clase obrera (M. Ángel). Un fermento obtenido del cactus del maguey y, según sus propias palabras, fermentado con «caquita de cristiano». Imagínate lo que es (Pancho).

 

La Pulqueria

¿Qué tipo de música hace La Pulquería?

Pues… en la generación ipod cada vez es más difícil hablar de estilos. Salen ya muchas bandas a las que, como a nosotros, no se les puede englobar fácilmente dentro de ningún estilo (Pancho). La anti etiqueta que nos hemos autoimpuesto es Hardmariachi-tropi-punk-playero-latino-balcánico-vacilón (Jordi). La idea era ir haciéndola crecer conforme incorporásemos nuevos palos musicales, pero creo que ya nos da pereza (Gerard). Viene a ser una mezcla de melodías universales y concisas con guitarras rabiosas y una base rítmica potente. Un claro-oscuro de sensibilidad y dureza (Jordi pone cara de poeta mientras declama) que permanece en un frágil equilibrio… amenazado por el alcohol (anota Gerard).

¿Cómo llega un grupo como La Pulquería a una multinacional como Sony?

Fue todo como una sucesión de tropezones que terminaron en el suelo de Sony. Alguien en Madrid estaba montando una nueva editorial y rescató cuatro maquetas de un concurso al que Mafarka se había presentado en Bilbo (Gerard). Hicimos un concierto en la Sirocco (Jordi) y a partir de ahí grabamos una maqueta en el mejor estudio de Valencia (Tabalet Estudios). La maqueta pasó de la nueva editorial a la editorial de BMG, donde Álvaro Stuick se la coló a Dani Marín y éste a Paco Martín antes de la fusión con Sony (Gerard). Esos fueron los hechos. En cuanto a los motivos… (añade M. Ángel) supongo que por ofrecer algo distinto. Ni mejor ni peor que otros. Sólo distinto.

¿Ha influido en vuestra música el hecho de estar en una multinacional?

En algunos casos manejan musicalmente a sus artistas o productos. En el nuestro, no. Eso sí: en todos los casos, las multis influyen en la dirección que toma una banda (continúa M. Ángel). Siempre hemos tenido carta blanca para componer (interviene Jordi) y la frescura musical fue la razón de que nos ficharan. Pero hay que reconocer que seguramente y de forma indirecta la compañía ejercía influencia sobre nosotros. Recuperando lo apuntaba antes Migue (completa Gerard) si la dirección que tú quieres seguir y la de la compañía no coinciden, empiezas a ver fantasmas y a marearte. Pero al final, cada uno debe ser quien es. Por eso ahora vamos por libre.

¿Cómo fue el proceso de gestación de «Corridos de Amor», vuestro primer disco? ¿Por qué tantas alusiones a México en vuestra música y vuestras letras?

Bueno, fue bastante orgánico y natural (dice Pancho). El primer disco tienes mucho tiempo para componerlo (luego empieza a ir todo un poco mas deprisa). Para el Corridos no hubo presiones… experimentas con todo lo que te apetece y fue una época especialmente prolífica. Se plantearon todos los pilares musicales que ahora sustentan el proyecto. En cuanto a las letras, estábamos muy engorilados con todo lo mexicano y plasmábamos nuestro entusiasmo y fascinación por la cultura, incluyendo también su iconografía. De ahí las máscaras que utilizamos durante años en videoclips y en nuestros shows. Las influencias mexicanas (continúa Jordi) son fruto de inocentes experimentos con la música y que como resultado ofrecieron un sonido original, cosa bastante rara de ver en los tiempos que corren. Posteriormente hizo su aparición en escena el productor Fernando Montesinos con el que dimos forma y sonido a nuestro primer disco y con quien, a día de hoy, todavía conservamos una relación especial de amistad. Un primer disco es un cartucho casi único (concluye M. Ángel). Ojo. No es sinónimo de mejor disco, sino de que el proceso es natural porque no hay un antes que te marque ni te condicione. Para nosotros fue clave no haber hecho antes nada parecido. Así que todo el estilo en sí nos resultaba como un juguete o instrumento nuevo. Todo funcionaba y resultaba cómico y fresco a la vez.

Luego llegó «C’mon Fandango». Se advierte un cambio de intención. ¿Lo consideráis una evolución lógica? ¿Por qué cambiar de enfoque cuando la sorpresa estilística de «Corridos de Amor» había funcionado tan bien?

El segundo disco fue bastante duro de componer y teníamos claro que no queríamos parodiarnos a nosotros mismos y encasillarnos en el hard-mariachi. Nos apetecían sonidos más rockeros y la sinceridad con nosotros mismos hizo que grabáramos un disco con otros matices (Jordi). Yo creo que le teníamos un poco de miedo a la repetición (añade Gerard). Pensamos (quizá no muy acertadamente) que nos devaluábamos si no demostrábamos que sabíamos hacer cosas distintas a las que ya habíamos hecho. Y, por otro lado, en ese momento nos interesaba un sonido más crudo y unas estructuras más sencillas. Queríamos hacer canciones de toda la vida. Aunque pienso que la esencia de la pulque, el desenfado y unas líneas claras de melodía, continúan presentes en el C’mon Fandango. Fue compuesto muy deprisa (Pancho). Intentamos cambiar la intención para conseguir llegar a algo nuevo. Lo compusimos usando otros lenguajes, de raíz más anglosajona, y menos latina. Siempre fue un disco controvertido, pero tiene temas que ya son clásicos de La Pulquería y que forman parte del repertorio de nuestros directos. Este disco (termina M. Ángel) también marca un modo de trabajo un poco mas particular entre los diferentes compositores, y eso se nota.

Habladme del Hey, Ho, Chingón.

Hubo un momento en el que pensamos que la mejor forma de dar a conocer a La Pulquería era dando a conocer sus directos (responde Gerard). Creemos que somos una banda de directo y que ahí está nuestro fuerte. Quizá era un poco un pronto en la cronología pulquera para lanzar un disco así, pero el material audiovisual que conseguimos fue muy positivo para dar a conocer a la banda al otro lado del charco. Sí (corrobora M. Ángel). Somos una banda que cuando está en el estudio piensa en el directo, y cuando estamos en el directo pensamos en lo que habrá abierto después de bajarnos del escenario (risas). Lo nuestro es componer canciones para disfrutarlas con nuestro público. El estudio no te proporciona eso de una manera tan inmediata. El estudio es parte del proceso que convierte todo esto en realidad pero no es la parte más estimulante. Para el público es igual. Las canciones siempre ganan más viendo como interactuamos con él. El Hey, Ho, Chingón fue un retrato de esta interacción (sentencia Gerard).

En 2009 La Pulquería rompe con Sony y viceversa. ¿Qué pasó?

Simplemente que el proyecto que les ofrecíamos no les gustó. O mejor dicho, dejo de interesarles. Esto sumado a la grandísima crisis que atraviesa el mundo musical dio como resultado una inmediata separación de bienes (Jordi). A mí me da la sensación de que ya no se la juegan con experimentos. Ya no hay margen para la inversión en una banda que te dará beneficios a largo plazo (si es que alguna vez los da). Tal y como están las cosas, tienen que ir al grano; y el grano es lo radiable, para que nos entendamos (Gerard). Siempre fuimos un poco incomprendidos (dice Pancho)pero sólo tenemos palabras de agradecimiento para ellos. Por lo menos lo intentaron. Aunque seguramente (interrumpe Gerard) aplicaron el procedimiento equivocado. El que siempre les ha dado resultado y que no es exportable a todos los productos. En cualquier caso (termina Pancho) no les puedes echar la culpa de que no seamos U2. 

2010 es el año de los cambios. Empieza un nuevo proyecto autogestionado. Primero os vais a grabar vuestro nuevo trabajo a Buenos Aires. ¿No os gustan los estudios españoles?

(Risas) Por supuesto que nos gustan los estudios españoles. En Valencia tenemos lo mismo que en Madrid o Los Ángeles pero a precio de risa. La finalidad de viajar a Buenos Aires era enriquecer el disco artísticamente. Nos pusimos en contacto con Osqui y Pepe, componentes de la Bersuit, para que produjeran este trabajo (Jordi). Cuando llegamos allí (el estudio Del Cielito, donde se ha grabado casi toda la historia del rock argentino) nos encontramos a un montón de profesionales que sabían muy bien lo que hacían (Pancho). Necesitábamos, además, nuevas experiencias estimulantes (continúa M. Ángel). Cruzar el charco siempre ayuda a distanciarte de todo y acercarte a lo que importa. A tu música. A tu trabajo. Si además hay gente que aporta al proyecto su savoir faire como Pepe y Osqui, pues mejor. Ha sido un mes y medio inolvidable (Gerard). Sobre todo a nivel humano, y eso se ha visto reflejado en la grabación. Creo que recoge toda la energía que allí se generó. Y nos hemos traído bajo el brazo un discazo que, aunque nos ha vaciado los bolsillos, ha llenado a rebosar ese escondido lugar del cuerpo donde se guarda la satisfacción. Imagina que puedes grabar con uno de tus grupos favoritos… un sueño.

La Pulqueria

Vuestro nuevo trabajo se titula Fast Cuisine. Ha salido en tres entregas en soporte digital. ¿Por qué partir en tres el disco?

¿Por que no? La idea era hacer algo nuevo; algo que rompiera con la tradición y el formato. Estamos en una etapa de transición. Nadie sabe cuál será el resultado, pero sería una locura no hacer nada. Quedarse de brazos cruzados. Seguir la estela establecida y hablar solo cuando nos den el turno. Esto no va con la Pulquería (Jordi). Precisamente para romper con la estructura clásica de disco que venimos trayendo hasta ahora. Sacamos entregas temáticas (con su nombre, portada y video propios) que no tienen por qué llevar 12 canciones (Pancho). Además, así devolvemos a los temas un tiempo digno de digestión. Como cuando te comprabas un vinilo y te ibas a casa a escucharlo con toda la atención. Ahora nos dedicamos a acumular gigas de información que no se digieren con el debido reposo. No se interiorizan. Y como en el Fast Cuisine cada entrega es un plato, no queremos que nadie se nos indigeste.

Sin embargo, los nostálgicos del soporte físico siguen reclamando su dosis, ¿pensáis hacer algo al respecto?

Es cierto. Hemos tenido oportunidad de comprobarlo tanto durante este verano, charlando con la gente después de los conciertos, como en los comentarios de la web o la página de Facebook (Gerard). Así que, para quien quiera completar su colección física de discos de La Pulquería, hemos decidido sacar una tirada cortita que saldrá a la venta en Septiembre. Y todos contentos, porque además quizá haya alguna sorpresita extra… (Pancho).

¿Qué aporta Fast Cuisine a la música de La Pulquería?

Fast Cuisine es la redención (Gerard). Hemos vuelto a divertirnos componiendo. A perderle el miedo a la fecha de entrega. A volver a enchufar la batidora para mezclar todo tipo de influencias. Nos hemos vuelto a mirar al espejo para decirnos claramente: esto es lo que somos. Y qué bien nos lo pasamos. Es un ejercicio de autoafirmación en el que no dejamos de ver una evolución lógica en nuestro sonido y en nuestra forma de componer. Creemos que es un disco completo. Enérgico y musical. Y que mantiene nuestra identidad pese a que explora nuevos caminos. Como rezaba el slogan… «Fast Cuisine: yo me lo guiso, tú te lo comes». Así de directo.

¿Qué esperáis del Fast Cuisine y cómo esperáis conseguirlo?

Tocar. Esperamos que la gente lo reciba como el regreso de una banda que encuentra su hábitat natural en el escenario. Y esperamos que vengan a vernos defender las nuevas canciones con toda la ilusión y la rabia (Pancho). La idea es reforzar los canales virtuales de comunicación con el público. Myspace, Facebook, la web oficial del grupo… intentamos dar nuevos contenidos para que siempre haya alguna novedad pulquera de la que hablar. El mayor reto: un videoclip nuevo cada mes. Así durante doce meses. Y puede que alguno más… Pero eso me lo callo (Migue).

¿Creéis que internet es la solución a los problemas de las discográficas?

Creo que internet es una realidad. Es lo que hay y si no lo usas estas viviendo en el pasado (Jordi). No. Es la solución a los problemas de los usuarios (Pancho). Internet no es en sí misma una solución a nada. Es una nueva herramienta que hay que aprender a usar (Gerard). Y en eso estamos todos: las discográficas, los grupos, los managers…

¿Qué opináis del revuelo en torno a la SGAE?

Me parece mal por ambas partes. El sistema de gestión de la SGAE es inapropiado. Por otra parte el discurso populista de las masas cae por su propio peso en cuanto se piratea cualquier obra (Jordi). La SGAE es como el comunismo (dice Pancho): una buena idea mal gestionada. Es delicado (termina Gerard). Los derechos de autor son parte del pan que comen muchos artistas, y Alejandro Sanz sólo hay uno. Quiero decir que hay quien gana mucho dinero pero lo que más hay es un montón de gente que nos lo estamos currando mucho para sobrevivir. Cobrar de lo que generas es legítimo. El problema es que la forma de recaudación de SGAE salpica tan lejos que poner el límite es una tarea de cirujano. Entiendo que sea impopular.

¿La música debería ser gratis?

Debería ser más barata de lo que era en los 90. Pero nosotros trabajamos duro para llegar hasta Fast Cuisine (Pancho). Nos ha costado mucho esfuerzo y dinero, y debemos ser los primeros en reconocer su valor, ¿no crees? Un panadero no vive regalando pan. Y los conciertos no dan tanto dinero como para que te puedas permitir asumir el gasto de una grabación que luego repartes de forma gratuita.

¿Qué le pide La Pulquería al futuro?

Que se compre un sonotone. ¡A ver si nos escucha de una puta vez! (Risas). Creo que nos conformamos con seguir regando la parcelita de huerto que llevamos años cuidando para ver si las calabazas nos siguen saliendo igual de hermosas como hasta ahora (Gerard). Lo que sí hay es un replanteamiento del panorama musical y un posicionamiento claro sobre el lugar en el que queremos estar. Parece que hasta ahora hemos sido los testigos de lo que pasaba a nuestro alrededor pero ha habido una toma de conciencia de que somos los dueños de nuestra carrera y queremos correrla como creemos que debe hacerse. Como decía la canción, el futuro es muy oscuro trabajando en el carbón (M. Ángel).

 

Texto y fotos: La Pulquería
 

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