Entrevista con ANTONIO MIGUEL PEREZ

Loverpool

Hablamos con Antonio Miguel Pérez, compositor canario que nos ha regalado un último album versioneando a THE BEATLES, el sexto en su carrera. Conocemos mejor su “Loverpool”.

Loverpool

Hablamos con Antonio Miguel Pérez, compositor canario que nos ha regalado un último album versioneando a THE BEATLES, el sexto en su carrera. Conocemos mejor su “Loverpool”.

Ya han pasado seis meses desde la salida de Loverpool. ¿Cómo ha valorado el público este disco tan arriesgado?

Es cierto. Siempre es arriesgado versionear a The Beatles, aunque añada tres canciones mías, pero he comprobado que el público ha entendido lo que pretendía: Traer aquella filosofía de los años 60 a la actualidad, y rendir tributo a todos los que crecieron con su música. He recibido más elogios de los que esperaba en un principio, y me ha sorprendido. Lo más fácil para mí hubiera sido lanzar un nuevo disco de material propio, que hubiera sido el sexto. Sin embargo, me apetecía cambiar de registro y de intención. Meterme en la piel de John, Paul, George y Ringo, tocando todos los instrumentos, y también en la producción de George Martin, ha sido una experiencia única, máxime cuando no me he centrado en los grandes éxitos de la beatlemanía.

¿Repetirías experiencia, sabiendo que algunos ya te llaman el beatle español, o el quinto beatle?
Jamás pretendería ser semejante cosa. Es un elogio que me comparen en algo con los fab four, o que comenten que mis propias canciones en Loverpool están a la altura del resto del material beatle, pero me afirmar que soy el quinto beatle a estas alturas, y después de 50 años, eso me resulta hasta blasfemo. Sé que lo dicen con cariño, y que no lo dicen en serio. Entiendo que sólo es un titular que ilustra el contenido de un disco. Sobre repetir experiencia, seguramente sí. No me importaría. Si fuera una producción de alto presupuesto buscaría la colaboración de gente del entorno beatle, pero como no lo es, me conformo con seguir cantando y tocando yo mismo.

¿No crees que después de haber conseguido el premio al Mejor Disco Emergente de España por The Other Side en el año 2009, Loverpool es un cambio muy drástico? ¿No habría sido buena idea seguir dándote a conocer en Madrid y el resto del país como autor?

Creo que la música siempre es música, y da igual, mientras la expreses con sinceridad. Si no hubiera versioneado a The Beatles, probablemente no hubiera llegado a tanto público con Loverpool, que por otra parte, es el público natural mío. Tres canciones de autoría propia como “It’s great”, “On my own” o “Loverpool” dan buena prueba de lo que hago como autor, aunque sea en este contexto. Además, mi pretensión no es “hacer carrera”, sino mostrarme tal cual soy con lo que me apetece hacer en cada momento.

Has sido el músico, el cantante, el productor y el técnico de tu propio disco ¿Cómo relatas la experiencia?

No es nueva para mí. Casi siempre ha sido la fórmula que he buscado para la realización de mis otros cinco discos en solitario en Canarias. Las nuevas tecnologías permiten llevar a cabo este tipo de trabajos en solitario, máxime cuando ya he trabajado en estudios convencionales con técnicas convencionales desde los años ochenta, incluso en Madrid, en productos para el sello EMI, como “Frakaso Skolar” o “Proyecto AntiR.A.D.”, curiosamente, el mismo sello que ha respaldado siempre a The Beatles, pero eso es una mera casualidad. Mi primer “juguete de adolescente” además una guitarra o un bajo, fue un “cuatropistas”. De ahí, he llegado a manejar 48 pistas en bobina en un estudio de Madrid, justo antes de la era digital. La tecnología musical es muy familiar para mí, pero lo importante en realidad es la música.

Independientemente de lo realizado con Loverpool ¿Cómo es que un músico y autor como tú, haya estado condenado al silencio desde Canarias para el resto de España?

No siempre las cosas son fáciles desde Canarias. Sin embargo, mis mayores logros han estado fuera. En 1990 vendi mi primer disco en New York en canales alternativos. En 1992, un sello nacional me tentó para editar mi segundo disco en Inglaterra, pero no cerramos las negociaciones. Con el tercero, en 1998, fiché por un sello independiente de Madrid, y se vendieron todos los discos distribuidos. Incluso un mánager insistió en que cediera mi material a otros artistas para grabar por Sony. Mi cuarto disco fue una especie de “disco regalo” en Canarias, y el quinto, en 2008, consiguió el premio Emergente 2009 en España. En realidad, en donde soy un gran desconocido es en Canarias. Sólo el círculo de músicos locales me conoce bien. Gracias a la promotora Top Artist Promotion de Guadalajara he podido salir del ostracismo al que me condena la insularidad

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¿A quién admiras musicalmente hablando o con quien te gustaría colaborar?

Por el contexto en el que estoy, y utópicamente, me gustaría producir a Paul McCartney ¿Y quién no querría? No siempre me ha gustado el trabajo que han hecho algunos productores con su material. Sin embargo, si lo pienso dos veces, me conformaría con sostenerle algún instrumento mientras va al baño. Conocerle y charlar sobre música sería muy placentero. En el año 2001, trabajé con el bajista de ABBA y productor, Rutger Gunnarsson. Fue maravilloso pasar las tardes trabajando con él. Lo más que me impresionaba era que siempre aprobaba lo que hacía con una modestia fuera de lo común. Para mí fue un auténtico honor, dado que Rutger trabaja para muchos artistas en todo el mundo, produciendo entre otros, a Celine Dion. Lo más sorprendente es que empecé a trabajar con él sin saber exactamente quién era, y me movía con cierto desparpajo. Cuando me dijo que era el bajista de ABBA, ya empecé a titubear. ¿Qué le puedo yo enseñar a un músico y arreglista de esta talla? Hay mucha, muchísima gente con la que me gustaría trabajar.

¿Cómo ves el panorama musical en España?

En España hay muy buenas banda y muy buenos músicos. Te cuento una anécdota que describe mi opinión: En 1989, cuando viajé a Londres con la maqueta de mi primer disco, me insistían en lo produjera diferenciándolo de todo lo demás que existía en el mercado. Así lo hice, dentro de mis limitaciones, con la producción de otro canario afincado en Los Ángeles. Cuando el disco viajó a Madrid, me comentaron que no se vendería porque era muy diferente a todo lo demás, que lo que pegaba en ese momento era el pop fácil, o bien la música de autor. Es decir, en el exterior se primaba lo original. Sin embargo en España se ha primado más lo que se parezca a alguna fórmula ya existente con ventas comprobadas. Eso es todo. Por lo tanto, hay mucha gente con mucha calidad y original que no ha podido salir del pozo oscuro del local de ensayo.

¿Qué proyectos te planteas para el futuro?

Llevar toda mi música al directo, pero es una tarea difícil en Canarias, ya que aquí se busca la rentabilidad inmediata, supongo que como en cualquier sitio. Me gustaría mucho llevar mis seis discos a tierras peninsulares con una banda de calidad, ya no por el público, sino por mí mismo y por disfrutar encima de un escenario. También estoy grabando un supuesto Loverpool 2 en el que me centro mayoritariamente en canciones de los integrantes de The Beatlles en solitario. Mi sigue divirtiendo esta fórmula, aunque incluyo un mayor número de canciones propias.

Eres un músico veterano ya ¿Te queda por descubrir algo?

Soy un músico veterano porque ya peino canas, pero pienso cada día mi experiencia musical está empezando. Si tuviera que marcar un punto de inflexión sería el momento en el que empecé a trabajar con Lorenzo Sanz. Es una auténtica pena que haya sido tan tarde por edad. También me ilusiona alguna oferta que he recibido para promocionar y vender Loverpool en Mexico y Argentina. Es un mercado inexplorado para mí, y también podría aprender mucho de ello.

 

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