BILLY BRAGG “Tooth & Nail”- Cooking Vinyl

Billy-Bragg-tooth-and-nail

Tooth & Nail es un disco memorable. Todo su bagaje está presente, porque ahí está su espíritu revolucionario y su capacidad para estremecernos con una balada, ahí están Woodie Guthrie y sus raíces folk, sus homenajes al country y blues y la serenidad de quien sabe que ya lo ha dicho todo, que no ha callado nada y no necesita llamar la atención para reivindicarse.

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Supe por primera vez de Billy Bragg cuando descubrí que la canción que más me gustaba de La Granja era una versión suya. En 1989 Magia en tus ojos traducía a eléctrica emoción los acordes de She’s Got A New Spell, el tema que abría el mágico Workers Playtime, publicado solo un año antes. Y quise tenerlo. En una época en la que para comprarte un LP tenías que quitarte de unas cuantas cañas el fin de semana, el pequeño sacrificio de entonces representó el comienzo de una relación de por vida con la obra del cantautor de Essex.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando al escucharlo por primera vez, reparé en el último corte Waiting For The Great Leap Forwards (Esperando el gran salto hacia delante). Un tema cuyo vídeo había visto un par de veces en aquella televisión española que sí programaba música como Dios manda, un grower en toda regla capaz de llevar a las masas al paroxismo mientras hablaba de desencanto y revolución social a partes iguales con un lenguaje más que convincente.

Billy Bragg venía de publicar con dificultades sus primeros álbumes, todos acústicos, todos con una carga política importante, y en Workers Playtime Billy se atrevió a cantar sobre el amor y a dejar que una banda acompañara su música. Le seguí los pasos a través de canciones y álbumes más variados de lo que en principio podía esperarse. Rozó el pop más comercial en ocasiones -recordamos Sexuality-, sin dejar su espíritu combativo de socialista y poco a poco se inspiró en concepciones musicales más alejadas de las de su Inglaterra natal. Fue el encargo de Nora Guthrie, hija del legendario Woody Guthrie, de que Billy musicara canciones que su padre dejó solo sobre el papel, lo que le acercó al alt-country y al americana. Junto con los Wilco, comenzó el proyecto Mermaid Avenue, el punto de inflexión para que sus raíces sajonas se mezclaran con la nueva luz de la música americana y mostraran un camino que, a tenor de su nuevo trabajo, ha alcanzado sus cotas más altas de virtuosismo y sencillez.

Tooth & Nail es un disco memorable. Todo su bagaje está presente, porque ahí está su espíritu revolucionario y su capacidad para estremecernos con una balada, ahí están Woodie Guthrie y sus raíces folk, sus homenajes al country y blues y la serenidad de quien sabe que ya lo ha dicho todo, que no ha callado nada y no necesita llamar la atención para reivindicarse. A sus 57 años, ahora habla desde la experiencia, con madurez y sabiduría. Y como casi todas las obras maestras, el detonante suele ser una experiencia más o menos trágica, en este caso, la muerte de la madre de Billy destapó el amasijo de emociones que más tarde reflejaría en el álbum. De ahí que su temática sea primordialmente la de las relaciones personales y el esfuerzo que estas representan en la vida de las personas.

El disco se abre con la exquisita January Song, tocada con su acústica y cuatro arpegios, que se rompe de sencilla. El single No One Knows Nothing Anymore ya contiene la mezcla de la que hablaba antes: estructura pop, ritmos lánguidos, toques country y brillantes arreglos para mandar un mensaje tan poco relajante como que todos vamos un poco a la deriva. Un tema redondo. Handyman Blues regresa a la sencillez del principio y el banjo gana protagonismo. La versión de I Ain’t Got No Home de Woody Guthrie y Swallow My Pride suenan dulcemente melancólicos y el toque blues de esta última le añade el ingrediente que le falta para hacerla casi casi lacrimógena. Con Do Unto Others le da vueltas a la formulación filosófica kantiana (“obra sólo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”) a ritmo country, igual que en la siguiente Over You. Goodbye, Goodbye es una de las baladas más estremecedoras que he escuchado últimamente, como uno espera de cualquier canción que trate sobre despedidas. La sorpresa viene con There Will Be A Reckoning, un tema que podría firmar perfectamente un Ryan Adams con sus Cardinals incluidos, una maravilla alt-rock con un brillante estribillo y de perfecta composición. Tras un Chasing Rainbows que ya repite algo los esquemas y puede ser lo más flojito del álbum llega Your Name On My Tongue, mi preferida. En este tema cada estrofa acaba con una nota en un registro tan bajo que no hace más que probar que Billy Bragg es, además de un excelente compositor, una gran cantante, poseedor de una sobresaliente voz que pasa desapercibida ante otros aspectos de su música. El peso del estribillo recae sobre una perfecta instrumentación en la que destaca un piano salido de las mejores canciones de Van Morrison, a quien Bragg parece homenajear en un delicado y emotivo fraseo/susurro al estilo de los que nos tiene acostumbrados el León de Belfast. El toque intimista, optimista y luminoso de Tomorrow’s Going To Be A Better Day cierra lo que es uno de los discos del año. Nada más que añadir, pues este no es un disco para leer, ni siquiera para comentar; es un disco para escuchar una y otra vez, sin parar. Y si tras varias escuchas no sientes que tu vida es un poquito más feliz es que, a lo mejor, estás muerto.

Tracklist:

  1. January Song
  2. No One Know Nothing Anymore
  3. Handyman Blues
  4. I Ain’t Got No Home
  5. Swallow My Pride
  6. Do Unto Others
  7. Over You
  8. Goodbye, Goodbye
  9. There Will Be A Reckoning
  10. Chasing Rainbows
  11. Your Name On My Tongue
  12. Tomorrow’s Going To Be A Better Day

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