KILLUS “Nunca algo fue tan real”- Nómadas en Acción 2011

KILLUS_nunca_algo_fue_tan_real

KILLUS
“Nunca algo fue tan real”
2011 – Nómadas en Acción

KILLUS_nunca_algo_fue_tan_real

Tracklist: 
01. Mírame
02. Despierta
03. Camino a la Desesperación
04. La Puerta del Laberinto
05. Killus
06. Nunca algo fue tan Real
07. La Senda de los Olvidados
08. Paredes Rojas
09. Vehemencia
10. Vivir o morir
11. Dentro
12. Cansado de Sentir
13. Caer desde el Cielo


Miembros:

Supersixx: (voz)
Ruk: (guitarra y programación)
Luar Fixx: (batería)
Premutoxx: (bajo y programación)


Myspace

 

No termino de abrir el libreto de Nunca algo fue tan real y todos los símbolos me son ya conocidos: Killus parece una banda íntegra, con un estilo consensuado, donde imperan recursos agotados por estetas musicales como Marilyn Manson, aunque poco comunes en nuestra tierra. Pero su discurso musical es cerrado: ni un solo guiño cercano, una disonancia, una prenda fuera el “kit” loquero, un acorde mayor, un verso fastuoso, un salto al vacío… Es la “tragicomedia performativa que esperamos”.

Las cero rupturas de ese género del que beben les convierte en creyentes. Parecemos condenados a evocar lo que ya está inventado, y Killus decide poner sus tripas en la bandeja que la heurística vaciada de Occidente les ofrece. Entonces, la reflexión es clara: legamos nuestras entrañas por tal de encontrar una expresión en la que ampararnos tras la esquina del símbolo. No obstante, el metal industrial también merece su esquelita, como la mayoría de nuestros infieles géneros metal. Infieles por no cambiar junto a nosotros.

Y por ello, Killus fascina: por este antideseo cumplido y oculto tras máscara que les torna vehementes. Su “doppelgänger” donde, atestiguan, todo se hace más real. Estética gótico/industrial para mostrar su descontento catártico a modo de canciones fáciles que irrigan la sangre restañada de melodías ansiolíticas. Y entonces se descubre un hilo de mesura que podría hacernos seguidores.

Ante este desdoblamiento estético, la verdad musical puede ser la mayor mentira jamás concebida, y aunque no reciban mi agrado personal, Killus abren el sodomizante camino hacia los manicomios musicales donde cada día más oyentes nos resguardamos. No les culpo, y recomiendo su música «just in case of stress».

Y cuidado: que ahora, además, parece que los buenos grupos los hacen sus fotógrafos. Eh, eh, ¡que antes eran los diseñadores!

Rubén G. Herrera


Comentarios

Comentarios