HUMOR VÍTREO «Percepción» – Autoeditado

humor_vitreo_percepcionEn alguna ocasión he hablado de los recuerdos que uno tiene de su infancia en forma de sabor. En concreto, hace bien poco encontraba paralelismos entre cierto álbum de folk-pop y los caramelos Sugus. Estos proporcionaban una experiencia cargada de dulzor y felicidad solo con manosear los regulares cuadraditos de colores chillones y apetecibles. A todo el mundo nos gustaban. Saborearlos no suponía ningún esfuerzo, a lo sumo una pequeña indigestión pasajera. Había, sin embargo, otros artículos masticables a los que sólo se asomaban almas incautas debido a su presentación, de entrada, tosca e inapetecible. Me refiero al regaliz. No a aquellos palitos industriales que te dejaban la boca como si le hubieras dado lengüetazos a un bote de alquitrán, sino al regaliz natural, al trozo de planta que asemejaba una rama cualquiera de arbusto y que si uno se afanaba en chupar, morder y ablandar acababa por sacarle la sustancia que de entrada parecía carecer. Ciertamente no se trataba del manjar de los dioses, pero puedo recordar que nada en el mundo sabe igual que el regaliz natural. Por mucho que su aspecto no fuera tan gustoso como el de las gominolas, uno veía a los amigos agarrando semejante puro con las manos y destrozarlo a golpe de mandíbula y no podía pensar más que en un acto de afirmación de la virilidad semejante al momento en el que te fumas el primer cigarrillo o besas a una chica en público, aunque con el tiempo acabes sin ser fumador y dándote el pico con un tío tan hosco y rudo como la supuesta chuchería.

Lamento la larga introducción. Quizá debería haber empezado diciendo que Percepción no es ninguna chuchería, pero creo que así todo el mundo capta con exactitud las sensaciones que el álbum de los granadinos Humor Vítreo me ha causado. También, cual palo de regaliz, lo he ido degustando poco a poco. Un día tras otro. Una de las cualidades del vegetal es la de que se puede quedar seco durante unos días pero una buena dosis de saliva y fuerte dentadura reactiva sus cualidades y enseguida sacas petróleo de un yacimiento que pensabas agotado. Y es que atracarse el disco entero de Humor Vítreo de golpe y de primeras no es tarea fácil. Sucesivas dentelladas, chupetones y desgarros consiguen que disfrutemos de las ásperas Siempre yo, Piénsalo, Cinco sentidos, A 10.000 latidos o En dos. Cinco temas contundentes, que te hacen hacer muecas, pero que sigues masticando porque sabes que con la última succión llega la parte más dulce del tema. Guitarras afiladas, bordeando el grunge y el stoner, sin decantarse por ninguno de los dos pero ancladas fuertemente en un sonido metalero claramente influenciado por grandes nombres del metal patrio como Hamlet o Sober y de fuera de nuestras fronteras como Korn o Rammstein. Siendo este póker de temas un conjunto compacto, cohesionado -en algún momento repetitivo- y contundente, lo que le da al álbum su condición de especial es el insesperado regusto experimental que está contenido en el resto de canciones. Sin abandonar una línea trazada por los anteriormente destacados, Percepción, Normal o Piel nos ofrecen una versión a caballo entre el metal más electrizante y unos sutiles, casi imperceptibles guiños pop-rock tanto en sus estribillos como en sus riffs.

Llegados a este punto, hay que dejar constancia de la espectacular voz de Eloy Conde, que igual se marca en un mismo tema un screamo desgarrado próximo a dejarse las cuerdas vocales en la siguiente estrofa como una suave y hasta sensual melodía que rebaja la aspereza y frialdad “vítrea” de estas composiciones.

Con todo, dejo para el final mi apuesta personal (doble). Primero, el tema que para mí debe ser el próximo single, llamado Dentro de nada. Una intro con punteado de guitarra que combina a la perfección con, de nuevo, la cruda garganta de Eloy a grito pelado versión 1.0 y 2.0. Parecen dos personas distintas que juegan con la voz de esa otra versión rockera, no metalera, que podría hacernos pensar en una desquiciada y esquizofrénica realidad pero lo que de verdad nos devuelve es un tema con inmensos matices, un sabor intenso que ha quedado acumulado al final del palo de regaliz y que me resisto a tirar. Ahora es cuando me lo meto en la boca cual caramelo y, ahí adentro, con todas su connotaciones sexuales activas, mastico, succiono y extraigo hasta la última gota de savia. ¿Última gota? De eso nada, el álbum nos reserva un corte como colofón, ya sin nada que llevarse a la boca, con un gusto distinto a todo lo que hemos probado hasta ahora. Al final, nos hemos hecho los machotes y hemos mostrado al personal que somos capaces de fumarnos un puro y de tirarnos a la chica, sin darnos cuenta de lo gilipollas que podemos llegar a mostrarnos, pues en Síntesis, la traca final, no hay gritos, no hay éxtasis, es un anticlímax sublime e inesperado, el refugio de los antihéroes a ritmo de The xx, como lo oyen, y en inglés lo-fi nos dicen eso de “you know you are my perception, you are my loneliness”. Estamos solos en un mundo donde los sentidos nos engañan, y así nos quedamos, nosotros y el mundo, yo y el palo de regaliz, mirándonos.

Se me olvidaba decir que rara vez me acababa todo el regaliz, así que optaba por lo que muchos hacían. Ir al sitio donde la vendían al corte y comprar tan solo el trozo que preveía poder disfrutar sin tener que descartar el más mínimo pedacito. Hagan ustedes algo parecido, compren su regaliz y degústenlo sin prisas, día a día, sin atiborrarse. Pero, por favor, cuando sientan su Esencia, háganlo de puertas adentro, un poquito de Introspección.

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Tracklist:

  1. Introspección
  2. Siempre yo
  3. Piénsalo
  4. Toda una vida
  5. Percepción
  6. Cinco sentidos
  7. A 10.000 latidos
  8. Esencia
  9. En dos
  10. Dentro de nada
  11. Normal
  12. Piel
  13. Síntesis

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