El regreso de Alan Parsons, dulce y naif

El regreso de Alan Parsons, dulce y naif “The Secret” es el nuevo álbum del legendario músico inglés, cuyo disco fue lanzado a nivel mundial el pasado 29 de mayo, por la disquera Frontiers Music.

Tras quince años de silencio, todos los seguidores Alan Parsons esperábamos con avidez el retorno de uno de los músicos más completos y polifacéticos de todos los tiempos, especialmente porque por sus manos como ingeniero de sonido, han pasado grupo tan míticos como The Beatles, Pink Floyd y Mike Oldfield, entre otros; así como solistas de la talla de Al Stewart y John Miles.

Es obvio que Alan Parsons como ingeniero de sonido ya ha demostrado todo lo que tenía que demostrar hace tiempo, y en cuanto a sus propias formaciones — Alan Parsons Project y Alan Parsons Band–, diría que también; es por ello que “The Secret” era esperado con especial interés por todos fans, así por las nuevas generaciones que lo conocieron en los 90 y 2000, cuando muchas sus canciones fueron muy populares y estuvieron en las listas de éxitos de muchas emisoras de radio.

Tras escuchar completo el álbum he decir, que más que un concepto temático desarrollado por Alan y colaboradores, parece más una banda sonora de tono dulce y un tanto naif. Aquí no vas a encontrar un álbum conceptual con, al menos, una pieza instrumental como tenía acostumbrados a sus seguidores, aunque sí destaca una orquestación de calidad y muy contenida a lo largo de todos los temas.

En cuanto a los instrumentos, casi no hay ni instrumentos electrónicos, salvo alguna voz distorsionada; por eso, quien espere algo parecido a Pyramid, Eve y Vulture Culture y los siguientes en esa línea, se sentirá decepcionado.

Ahora, si va en la línea de Eye in the Sky, The Turn of Friendly Card y Gaudí, seguro que se entusiasmará, por eso hablaremos de temas con peculiaridades muy singulares.

The Sorcere’s Apprentice es un tema que empieza con cierta tranquilidad y un sonido misterioso que da paso luego a una gran melodía en forma de sinfonía, muy pegadiza, que en ciertos momentos recuerda a Fantasía de Disney, concretamente al tema de la escoba que se rebela a Mickey Mouse, con un sin fin de instrumentos como trombón, guitarra, instrumentos de viento variados en una auténtica orquesta sinfónica, muy en la línea de la familia Strauss, así que nada nuevo bajo el Sol.

Miracle tema maravilloso muy melódico y enternecedor, un medio tiempo de esos que nos hacen soñar, que engancha a la primera, con elegancia y con un punteo de guitarra al cual nos tiene acostumbrado este caballero. En la parte instrumental del tema brilla una nota de saxofón sublime para terminar un más que muy buen estribillo que posee esta maravilla.

Se para el tiempo y llega el tema estrella del disco, As Light Falls. Claramente un guiño a Eye In The Sky ya que nada más sonar las primeras notas sentirás que este tema te resultará familiar con ese sonido de guitarra característico, con los teclados y la melodía que poseen a la canción de principio a fin. Un tema comercial y antológico.

One Note Symphony con aires misteriosos en el que predomina el sonido orquestado, pero a su vez sencillo y que te mete el estribillo hasta lo más profundo del cerebro ya que, casi toda la canción, está marcada por la misma melodía de voz y de orquestación, curioso. En Sometimes nos encontramos con la colaboración especial de Lou Gramm (Foreigner) en la voz, dando mucha luz a una canción tranquila, emotiva, llena de ternura, que emociona por su preciosa melodía.

En Soriee Fantastique vamos a escuchar un tema muy relajante con un gran trabajo de armonías vocales, maravillosas y, para mí, aquí se encuentra el mejor solo de guitarra de todo el disco, ¡tremendo!

Con Fly To Me nos llevará al sonido “Beatles”. La melancolía que tiene este tema en lo musical y en su concepción vocal, con una triste melodía, hacen de él un corte idóneo para recordarnos a los de “Liverpool”. Dulce tristeza, amargura de algodón.

Le sigue Requiem, claramente orientado al soul, con un gran trabajo guitarra y saxo siendo las características principales con partes lentas y con subidas de mucha energía. Cerrando el disco tenemos otra gran canción, The Limelight Fades Away. Te engancha a la primera, guitarra y voz dan comienzo, justo hasta llegar al estribillo, que pone los pelos de punta. Preciosa armonía y donde una vez más cabe destacar el soberbio solo de guitarra, la verdad, un tema directo preciso y eficaz.

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