Crítica de Empath de DEVIN TOWNSEND del sello Inside Out Music

Crítica de Empath de DEVIN TOWNSEND del sello Inside Out MusicSiempre supone un placer enfrentarse a la escucha del nuevo disco creado por uno de los músicos más polifacéticos dentro del rock y metal. Incansablemente creativo, DEVIN TOWNSEND hace años que no tiene nada que demostrara nadie y, sin embargo, de su mente sale toda una amalgama de sonidos, estructuras y composiciones que le han valido -con razón- el apelativo de continuador de la obra que en su día nos legara al mundo el simpar Frank Zappa. “Empath” no es sino una buena muestra de ello.

No hay más que ver el videoclip “Génesis” ¿Qué genio puede hacer que, durante más de seis minutos, ver a un tipo sentado con unos auriculares y una pantalla verde detrás sea interesante y te deje con ganas de más?
Pues sólo alguien como DEVIN TOWNSEND. Desde esos sonidos caribeños junto al xilófono (hasta el punto de que pareciera que en cualquier momento va a salir a cantar “Bajo el Mar” el cangrejo Sebastián), a la manera en la que se van introduciendo el resto de elementos, la preciosa coral, las baterías programadas, esas guitarras que van endureciendo poco a poco los riffs que ejecutan a cuando la batería se vuelve loca dando rienda suelta a la velocidad con bombo y caja a toda pastilla… y lo que es más difícil aún: encajando todo eso como si fuera lo más sencillo del mundo. ¡Una pasada de principio a fin! ¡Qué mejor manera de expresar musicalmente la eclosión de todo lo que compone un mundo nuevo!

“Spirits Will Collide” cambia, ¡y de qué manera! Ahora la propuesta es melódica, con el coro femenino llevando el peso de las estrofas, precioso y con un estribillo evocador de su etapa más melódica. “Evermore” no desdeña en la melodía anteriormente indicada, pero a la vez aúna los elementos de otras dos importantes facetas: la industrial -con unas partes muy STRAPPING YOUNG LAD- y la sinfónica.

Y de sinfonía seguimos hablando, pues “Sprite” es, en sí misma, una pequeña muestra de ello, con preciosas orquestaciones muy trabajadas tanto en la armonía como en las diversas melodías y sonidos que se van superponiendo entre sí, con una tenue base rítmica donde batería, bajo y guitarras están más bajos en intensidad y volumen mientras DEVIN explora su timbre más delicado. El tema se va desarrollando con una serie de arpegios de guitarra en ritmos asimétricos, terminando en dos minutos donde los sintetizadores son protagonistas, creando atmósferas futuristas, muy a lo JEAN MICHEL JARRE.

¿Dentro de la amalgama de sonidos y, cuando parecía que “Empath” ya nos había dado todas las sorpresas posibles, nos encontramos con una aria de cinco minutos denominada “Why?” donde los sonidos orquestales y la barítona voz de DEVIN, junto a la preciosa coral femenina son protagonistas casi absolutos. Incluso encontramos un pequeño fragmento que bien podríamos identificar como zarzuela, con sus castañuelas y todo incluidas. El canto del gallo nos saca del embeleso anterior para llevarnos a “Borderlands”, una pieza que es una locura en cuanto a fragmentos, cambios de ritmo, tempos, sonidos electrónicos, ritmos desbocados. Yo no la definiría tanto como progresiva sino como expresionista, por la intensidad con la que cada una de las diversas facetas que contiene se ve plasmada musicalmente.

Y tras una breve y oscura pieza denominada “Requiem”, donde el coro emula la tristeza más profunda, tenemos la pieza angular del disco, una brutal “Singularity” donde en veintitrés minutos y medio todos los elementos arriba explicados, todo lo que este disco nos ha mostrado hasta el momento, se junta para componer una de las piezas más complejas, extrañas y singulares que el que firma haya escuchado nunca, con ópera, death, thrash, industrial, balada, música disco y un sinfín más de capas para ir descubriendo en cada una de las escuchas. En definitiva, estamos ante toda una obra maestra más del maestro DEVIN TOWNSEND. Toda una maravilla para aquellos que sepan apreciar la música fuera de estereotipos y esquemas preestablecidos. “Empath” es un regalo más para sus miles de seguidores y, cómo no, el argumento perfecto para aquellos que todavía no hayan explorado la obra del genio, puedan sumergirse en un universo sonoro tan personal
como maravilloso.

Análisis de Empath.

La disección de Empath en orden no haría de este álbum el mejor servicio, ya que incluso Devin se ha mostrado renuente a publicar sus propias canciones, haciendo todo lo posible para explicar en Twitter que la primera canción desvelada, ‘Génesis’, no es una Representación precisa de todo el álbum. Me inclino a estar de acuerdo con él, ya que mientras esas canciones dan una buena instantánea de los momentos más hiperactivos, no transmiten las partes más diversas que le dan a Empath una experiencia tan amplia. Momentos como ‘Castaway’ y la apertura de ‘ Borderlands’ te atraerán a una sensación de calma, antes de golpearte con un saco lleno de heavy metal progresivo. ‘ Sprite ‘es donde Devin te atrapa con un cuento antes de acostarte antes de lanzarte a su propia marca de teatro musical, mientras que ‘ Requiem’ parece una gran audición para hacer una película de Marvel. ‘ Evermore’ es otra dosis perfecta de metal narrativo, rebotando desde un pasaje acústico de amapola a secciones técnicas (y más gatos), mientras que pistas como ‘ Genesis’ y ‘ Borderlands’ trazan un método de cambio de estilo que hace a Empath un viaje sonoro y policromo denso. ‘ Spirits Will Collide’ presenta los pasajes de acordes memorables, llamativos y que hacen que Epicloud del 2012 sea posiblemente mi creación favorita de Devin Townsend.

Más de un año después, finalmente estamos viendo las semillas de su creatividad realizadas como Empath, posiblemente su álbum más diverso y experimental hasta la fecha. El álbum en general podría describirse mejor como todo el trabajo anterior de Dev (desde Strapping Young Lad hasta Casualties Of Cool) lanzado en una licuadora y blitz en lo alto. Que van desde la calma, los paisajes sonoros detallados, los pasajes de estilo de banda sonora orquestal, las secciones de jazz, los pitidos de la vieja escuela Pacman, el rock progresivo y el metal de explosión. ‘Hear Me’ invoca un combo de SYL y Deconstruction, con un cameo de un Chad Kroeger, antes de volver a la calma una vez más para ‘¿Por qué?’, otro tributo
musical que haría que Hugh Jackman considerara la posibilidad de un cambio de carrera.

El viaje final del álbum, ‘ Singularity’, se divide en seis partes, y utiliza cada momento previo como ingredientes para crear una pizza musical de varias partes. En el momento en que las notas finales se desvanecen, Empath ha tenido éxito en el objetivo creativo Devin Townsend se ha fijado para sí mismo, y todas las personas que participaron en este proyecto para que sea lo mejor posible deberían estar orgullosas. Con Empath, Devin ha logrado difuminar las líneas entre los estilos, creando la música más memorable que he escuchado de él. Hay que decir, sin embargo, que la gente de metal más ‘tradicional’ (ya sabes, aquellos que no escuchan nada que no sea ‘brutal’) no entenderán (y probablemente odiarán) este álbum. Eso está bien, sin embargo, aquellos con un gusto más amplio en la música, especialmente aquellos como yo con varias tomas orquestales de la banda sonora de The Legend of Zelda guardada en Spotify, adorarán absolutamente
este álbum. La necesidad de Devin de una expresión creativa más profunda ha resultado en una de las obras más memorables del año.

Valoración personal de los temas del álbum:

1 Castaway * * * 
2 Génesis * * * * * 
3 Spirit Will Collide * * * * 
4 Evermore * * * * * 
5 Spirite * * * * 
6 Hear Me * * * *
7 Why * * * *
8 Borderlands * * * *
9 Requiem * * *
10 Singularity * * * *

Máximo = * * * * * 

En mi modesta opinión es como reunir en una sola sesión a Yes y su personalidad polifónica, la fuerza creativa de Queen, la maestría orquestal de Alan Parsons Project con Andry Powel al frente de la orquesta y coros con un Mike Oldfield creando riffs y con ciertos de toques de ChildOut de Moby, añadiendo detalles corales de Adiemus, todo esto debidamente sincronizado sería Empath, pero el gran mérito es que Empath es obra de una sola persona, que rompe cánones dentro del género, elevándose incluso

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