SMASHING PUMPKINS – “Mellon Collie And The Infinite Sadness” – 1995

SmashingPumpkins-MellonCollieEn la década de los noventa, el brutal estallido del último clásico del género, Nirvana, provocó el eclipse de muchas otras bandas emergentes con mucho que decir. Fue un poco el caso de la banda que hoy nos ocupa: The Smashing Pumpkins. Por Javier Riera de Tales of Gloom

SmashingPumpkins-MellonCollie

Pese a un éxito rotundo en EEUU y un poco más tardío en Europa, en España el lugar que ocupó fue más cercano al de banda de culto que al mainstream. Por mi parte también fui algo tardío en su descubrimiento, ya que no fue hasta finales de la década, justo cuando estaban al borde de la disolución, cuando empecé tímidamente a interesarme por el sonido que ofrecían.

He de decir, pero, que el primer disco que escuche, grabado del de un amigo fue el Gish… y cambiaron automáticamente todos mis esquemas sobre lo que creía de los aplasta calabazas. Distorsiones muy potentes, rabia a raudales y lo más destacado en ese primer LP: una batería poderosísima, de lo más espectacular que había escuchado hasta el momento. Se podría escuchar el disco sin el resto de instrumentos y aún así tendría mucho interés. Después de esta grata primera toma de contacto, no pasó mucho tiempo hasta que escuché el Mellon Collie and Infinite Sadness. El primer tema fue probablemente el más famoso del disco y casi de la banda. “Bullet with Butterfly Wings”, en un videoclip de VH1,  reafirmando la idea que ya me había formado con Gish de que los de Corgan eran una banda mucho más potente y pesada de lo que había creído en un primer momento. Estaba listo para entrar en el mundo de Mellon Collie.

Y para que esa entrada en el mundo tenga ese tinte de película de fantasía mezclada con aires siniestros y a la vez románticos, los Pumpkins nos preparan una bonita vereda instrumental de tonos saturados y variedad de colores. Un pequeño paseo de apenas dos minutos hasta las puertas del reino de Mrs Collie. En ese breve trayecto nos parece entrar en un mundo de fantasía, donde nos parece incluso vislumbrar de entre las flores un cartel que pone “Mellon Collie and Infinite Sadness” con esa tipografía -probablemente una de las más acertadas del mundo de la música- que acompañaría a los de Chicago en el resto de su discografía.

Llegamos a las puertas y nos encontramos a un gran anfitrión que nos abre de par en par el reino. Suenan los violines y continúan los tonos verde brillante. La épica se apodera de la escena: “Tonight, tonight”, tema escogido como cuarto single de los 6 que finalmente se extrajeron de este doble CD.  No había mejor tema para empezar el disco que este; pues aunque no refleje tan claramente el sonido de la banda como otros, los pasajes suenan por momentos a obertura sinfónica. Y cuando entra la voz de Billy, el único cantante capaz de susurrar y desgarrar la voz al mismo tiempo, de hacer un tema feliz y triste… no podemos evitar sentir algo especial. Como si la música no la estemos escuchando, sino que emana dentro nuestro. Eso es Tonight, tonight…

Seguimos con “Jellybelly”, y ahora sí, empieza la distorsión, la oscuridad y la rabia en estado puro. Un tema de principio de disco donde los haya, y me atrevo a decir que el que probablemente lo habría abierto si no fuera por “Tonight…” Rápido, cañero, agresivo y directo; con Corgan gritando como aún no le habíamos escuchado en disco, aunque sí en directo. La cosa va subiendo.

Y llegamos a uno de los cortes fundamentales de este doble trabajo: “Zero” extraído como tercer sencillo y paradójicamente el único de todo el álbum que no llegó al número 1. Aquí todo se vuelve penumbra. Todo es completamente siniestro, nihilista. Inevitable imaginarse a Billy cantando en un rincón de la habitación con una camisa de fuerza y la mirada perdida mientras esboza una media sonrisa. Parece imposible que el disco pueda mejorar después de esto. Pero son Smashing Pumpkins.

Here’s is no why” sigue en la misma línea de fuertes distorsiones que sus dos predecesoras. Con un estribillo y riff muy pegadizo lo hace otro tema destacado.

Y para completar este demoledor inicio del disco, con premeditación y alevosía, nos colocan el tema que todos queremos escuchar “Bullet with Butterfly Wings”. Un tema mal denominado “grunge” en su momento, al igual que la propia banda. “Bullet with…” no es grunge porque va mucho más allá. Es nihilista pero sin hacer de ello una bandera. Y la oscuridad es mucho más densa y enmarañada, las distorsiones de las guitarras y la contundencia de la batería son mucho más pesadas que en ningún tema de Nirvana o Foo Fighters. Una vez más la voz del calvito nos hace estremecer con gritos intencionadamente saturados. Y pese a todo eso, es un tema tremendamente directo, comercial – en el mejor sentido de la palabra-. En definitiva: una obra maestra del arte moderno.

Con mucho acierto, en la séptima pista del primer cd los maestros calabaceros nos brindan un respiro. Una delicada pieza llena de oscuridad y melancolía. Minimalista por momentos, en ella la voz de Corgan coge el absoluto protagonismo susurrando desgarradamente mientras nos cuenta sus traumas infantiles.

Pero el descanso era para poco más que coger aire para lo que ahora se avecina: “Fuck you, an ode to no one”. Aquí ya no hay medias tintas. Se acabó la broma. Es un tema de heavy metal y rock alternativo a partes iguales, donde la rabia es abrumadora, la batería no te deja aliento y Corgan vomita todo el odio en una letra que todos los rockeros de la época le hemos dedicado a alguna ex. De lo más recomendable entre lo más recomendable de este trabajo tan recomendable.

En “Love” juegan a experimentar con las texturas. Suena a art rock, a noise y a garage, y a alguna cosa más que no sé definir. Es un tema muy curioso e interesante dentro del disco, aunque puede considerarse un tema de relleno. Pero un tema de relleno en un disco tan redondo no es moco de pavo.

Con “Cupid de Locke” volvemos a la fantasía más pura. Esa que nos salpica durante todo el disco, en la que pequeños seres nos acompañan para llevaros de uno a otro pasaje. Este es uno de ellos. Una pequeña pincelada preciosista que si bien es un tema menor, resulta imprescindible para envolvernos de este halo mágico que envuelve el disco. Además es un excelente preludio para lo que viene ahora. Agarrándose en tres, dos, uno…

Galapogos”. Un tema en el que despertamos en un lugar solitario… probablemente una playa. Cada uno puede imaginar el suyo. Un tema que amanece poco a poco. Con una guitarra sutil y omnipresente al mismo tiempo. Con una sección rítmica apoyada en grandes platos y timbales. Pero por encima de todo con un alma indescriptible. Aquí Corgan no es que se nos abra, es que descuartiza su alma y la pone encima de la mesa, pero aderezada de modo tan dulce que hasta te comerías sus vísceras. Uno de esos temas que ponen a prueba la resistencia al llanto del tipo más duro.

Muzzle” es un tema con cierto gancho, bastante radiable. De hecho fue el último sencillo extraído del disco. Pero por alguna razón fue un tema que a mi me entró tarde. Es un tema que recupera en cierto modo la épica de Tonight pero con un sonido menos orquestal y más rockero. Mención aparte de nuevo la sección rítmica de Jimmy Chamberlin, con un redoble de entrada para verlo en directo.

Con “Porcelina of the Vast Oceans” nos damos cuenta que el primer acto comienza a tocar a su fin. Es un tema que entra muy lentamente, con un larguísimo fade in y una intro extensa que súbitamente se interrumpe por un latigazo de rabia bien aderezada por el motor de Jimmy. Es un tema que hay gente que se le hace pesado, largo… a mi me parece que es un tema genial para concluir un más que brillante primer acto. Es otra de esas pinceladas de fantasía, ya que no debemos olvidar que esto no es un disco, sino un paseo por un mundo irreal que crean en nuestra imaginación.

Y el carpetazo a esta primera parte lo dan con “Take me down”. Poco que decir de él. La verdad es que me parece de lo más flojo del disco. Nunca me gustó la voz de Iha, y me parece que en este disco sobraba más que nunca, y viendo algunos descartes del disco, creo que este tendría que haber sido uno de ellos sin ninguna duda. Aún así mantiene la épica pausada y el paisaje fantasioso y oscuro del álbum.

Atención señores. Entramos en el segundo acto. Y aquí ya no hay veredas de fantasía ni personajes encantados. Aquí nos encontramos un bosque arduo, oscuro y tenebroso. “Where boys fear to thread” da buena cuenta de ello con una intro de guitarras distorsionadas que nos recuerdan al “Zero” de la cara A per más siniestro si cabe. Un tema interesante y curioso para abrir.

Segunda parada: “Bodies”. Si con el primer corte los Smashing se habían encargado de dejarnos claro que en esta segunda sesión no había concesiones, con este tema no es que lo corroboren… es que se han propuesto dejarnos absolutamente a nuestra merced, con una explosión de batería, distorsiones y voces desgarradas hasta el extremo. 4 minutos sin una mínima concesión al visitante. Para colmo el estribillo no deja de repetirnos que el amor es un suicido con esa voz capaz de desquiciarte despiadadamente a la vez que te enamora. Otro de los temas imprescindibles del álbum, que sorprende que no llevaran al directo en muchas ocasiones.

Como contraste entramos en “Thirty-three”, otro de esos pasajes mágicos, entre la melancolía y la fantasía. Billy canta con una voz que puede llevar al engaño. Parece dulce a simple vista, pero los matices de la textura son tantos que cuando te quieras dar cuenta verás que le ha dado la vuelta. Fue el 5º single del álbum.

Hagamos otro alto en el camino. Un punto y a parte, por favor. Llegamos a “In the arms of sleep”. Comienza con unos misteriosos ruidos de fondo que se mantienen durante todo el corte. Al cabo de unos segundos entra una guitarra con un toque de western. La épica se ha convertido en un paraje desértico y nocturno. La estructura de la canción es brillante, con variaciones sutiles que llevan por donde quieres. Estás atrapado. No hay vuelta atrás. Y la interpretación de Billy alcanza sin duda el punto más alto de todo el álbum. “Sufrir mi deseo por ti” acaba diciendo una y otra vez mientras no podemos evitar recordar los momentos en los que nos sentimos igual que él. De lo mejor entre lo mejor del disco.

En el quinto corte nos encontramos con 1979, un tema con una producción algo diferente al resto y que en cierto modo anticipaba muy vagamente la evolución de sonido de la banda en sus posteriores y mucho menos reseñables trabajos. Un tema que brilla por su sencillez y sutilidad y que nos lleva a un Corgan de 12 años narrando sus aventuras adolescentes y su mundo de entonces. Un tema que te evoca a ese pasado que nos dijeron que siempre fue mejor. Una canción preciosa y también muy radiable, no obstante fue el segundo single del disco y uno de sus temas más recordados por devotos y profanos.

Y como las calabazas metaleras hacía rato que no aparecían, ahí va eso: “Tales of a Scorched Earth”. El tema más pesado, desgarrado y distorsionado del álbum y de toda su carrera, con Corgan cantando a unos extremos que no tiene nada que envidiarle a ningún vocalista de Thrash. Y todo ello sin perder el sello Pumpkin.

En mitad del segundo acto llegamos a otro de los cortes más destacados de esta obra imprescindible: “Thru the eyes of Ruby”. En él se enlazan a la perfección fantasía, épica y romanticismo, sin dejar de lado la pesadez de las distorsiones y la voz desgarrada, aunque sea a un tempo más lento. Mención a parte merece la versión en directo del tema, con un punto más de velocidad que la hace ganar más enteros si cabe y con una parte instrumental final arrolladora que aquí se suprimió probablemente en virtud del preciosismo. Otra joya.

Con “Stumbleine” nos envuelve un halo de misterio, acompañado de una guitarra acústica cruda. Minimalista y bonita, se puede considerar un tema de relleno, pero es muy agradable su escucha.

Y hacemos la última parada a uno de los hits del disco: XYU. La oscuridad más absoluta vuelve a teñir todo el disco en una de las pistas más largas del álbum, y que sirvió para cerrar casi toda su gira. Un tema con numerosos pasajes, a cual más potente y pesado, con Billy cantando con la voz muy rasgada. En él se nota la influencia de Black Sabbath, una de las bandas de cabecera del frontman de Chicago. La estructura es como un cuento que se va convirtiendo en pesadilla hasta una explosión final de las más abrumadoras que podremos escuchar en el rock moderno. “In the eyes of the Jackyll i say ka-booom!”

Y recién salidos del tema anterior, aparecen los murciélagos como un personaje más de esta trama etérea. Es “We only we come out at night” Hay que decir que es a partir de aquí que el disco parece flojear un poco, aunque quizá sólo sea una percepción debido a lo alto que está el nivel en prácticamente todo lo anterior. Tras los murciélagos les siguen “Beautiful”, con un tinte electrónico en la sección rítmica que anticipa la etapa “Adore”. Quizá otro de los puntos más prescindibles del disco, junto con el siguiente “Lilly, my one and only”, que tiene un inicio muy similar al de “We only come…”, un tema peculiar, no obstante, que suena a otra época, a otro estilo, a otra música. Detalles con los que Corgan nos quiso regalar o que no se quiso dejar en su enorme tintero.

Un poquito antes de cerrar llegamos a “By Starlight”, un tema que se nos introduce con un fade in, en esta ocasión más rápido que el de “Porcelina…” Aquí suben de nuevo el listón -que no la intensidad- para regalarnos otra de esas baladas melancólicas que no podremos olvidar en la vida, con Corgan de nuevo cantando todo lo que siente y sintiendo todo lo que canta. Con una estructura brillante y un momento álgido con Corgan cantando un largo “at least” que redondean el tema de forma casi mágica.

Y con “Farewell and goodnight” se nos despiden los Pumpkins, abriéndonos la puerta, diciendo adiós a cuatro voces, recordándonos que todo ha sido una fantasía y invitándonos a la próxima visita, mientras deshacemos el camino que hicimos al entrar con los últimos compases que evocan a la intro “Mellon Collie and Infinite Sadness”, sonando antes de que la aguja llegue al final.

En definitiva: Mellon Collie… es un disco imprescindible para todos los amantes del buen rock. Ecléctico pero sin fisuras, supuso el punto ás alto de la carrera de los americanos, tanto en calidad como en éxito comercial. Un doble álbum que puedes escuchar mil veces y aún descubres algo nuevo. Algo que siempre estuvo allí o que ha ido emergiendo a través de las escuchas. Esa es su magia.

Javier Riera Cantante y guitarrista de Tales of Gloom

http://talesofgloom.bandcamp.com/

CD 1 Dawn to Dusk

  1. Mellon Collie And The Infinite Sadness
  2. Tonight, Tonight
  3. Jellybelly
  4. Zero
  5. Here Is No Why
  6. Bullet With Butterfly Wings
  7. To Forgive
  8. Fuck You (An Ode To No One )
  9. Love
  10. Cupid De Locke
  11. Galapogos
  12. Muzzle
  13. Porcelina Of The Vast Oceans
  14. Take Me Down

 

CD 2 Twilight to Starlight

  1. Where Boys Fear To Tread
  2. Bodies
  3. Thirty-Three
  4. In The Arms Of Sleep
  5. 1979
  6. Tales Of A Scorched Earth
  7. Thru The Eyes Of Ruby
  8. Stumbleine
  9. X.Y.U.
  10. We Only Come Out At Night
  11. Beautiful
  12. Lily (My One And Only)
  13. By Starlight
  14. Farewell And Goodnight

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