Noche de música y desajustes técnicos

Crónica STAGHORN en Madrid | 17 de Mayo | Sala Wurlizter ballroom

Los conciertos en la Sala Wurlizter ballroom del 17 de mayo

La crónica de esta presentación y la siguiente serán necesariamente cortas solo por una razón, la sala donde se celebraron ambas no estaba a la altura de los músicos, con lo cual nuestra opinión no es más que un reflejo objetivo de lo que nos dejó percibir una sala inadecuada para este tipo de actos.

Esperemos que los responsables sean conscientes que ello no solo va detrimento de los artistas, que no pueden mostrar todo su arte, sino también del público que acude a disfrutarlos. Uno sale con un elevado grado de frustración por la falta de condiciones acústicas, de climatización y de luminotecnia, así como del escaso soporte por parte del personal de sala para con los artistas.

Presentación de Staghorn

Y ahora a lo nuestro. La música del grupo estadounidense Starghorn, recuerda el estilo folk metal de Cellar Darling, pero Staghorn van bastante más allá. Llámalos post-rock, post-metal, post-lo que sea, pero todo lo que sé es que la música de este trío se aloja en tu cerebro mucho después de que terminan las canciones.

Con base en Champaign-Urbana, Illinois, el trío crea instrumentales que han sido comparados con los gustos de Godspeed You! Black Emperor y Mogwai, pero hay algo realmente único sobre lo que Staghorn está cocinando y su música es un relato que necesitarás tiempo para digerir.

Sus discos son una composición completa con historia y efectos, así como una versión instrumental para que la gente la disfrute sin la interjección de la historia.

Y así fue su presentación en Madrid, un relato sonoro de 22 minutos, que requiere que pongas a trabajar tu imaginación; solo al principio y al final tienes una pequeña introducción para orientar a tu mente hacia la música, todo oscuro e inquietante, muy como en los primeros tiempos de Yes o Génesis.

Acerca de ellos

La historia de Staghorn comienza con el disco debut de la banda, “Parousia I / Kismet II”, en el que plasmaron no solo una historia sino también una novela gráfica, según explica Lexy Baron, bajista y cantante. Ella y Jared Scheurer tocaron juntos por primera vez en World’s Strongest Man, un equipo de matemática y rock del sur de Florida. Cuando esa banda se disolvió, la pareja se ramificó para desarrollar lo que más tarde se convertiría en Staghorn. «Había estado construyendo riffs e ideas, todo al lado, durante dos años», dice Scheurer. «Cuando llegó Lexy, supe que era hora de avanzar y convertirla en una verdadera banda». Y eso ocurrió en marzo de 2015, y al dúo se unió luego el baterista Jack Middeke.

El colectivo imaginó una historia de origen de «Staghorn» (acompañada por un cómic que ilustra como tal junto con su primer EP), que habla de un grupo ficticio post-apocalíptico de personas que han viajado en el tiempo para advertir a la humanidad de una revuelta animal que dejará a la humanidad al borde de la extinción.

Y los miembros de Staghorn no solo cuentan una historia de cómo salvar al mundo, sino que viven sus ideales. «Mientras estemos destruyendo la naturaleza y viviendo como lo hacemos ahora, estoy seguro de que voy a tener material para escribir», afirma Scheurer.

Y ahora que conocemos un poco de ellos, vemos que su música no es un conjunto de simples armónicos encadenados con distorsiones añadidas sino una reflexión sobre el lado oscuro que los seres humanos y la destrucción sistemática de la naturaleza. No es solo música, es también una filosofía de vida.

 

Fotos: Thaís Aguilar Z.

 

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