LOQUILLO | 14 de diciembre | Palau Sant Jordi (Barcelona)

Loquillo se reencuentra con su ciudad natal

LOQUILLO | 14 de diciembre | Palau Sant Jordi (Barcelona). La gira llamada “Rock and Roll actitud” hacía parada en el Palau Sant Jordi de Barcelona para traer uno de sus hijos más reconocidos en el su panorama musical, no en vano le fue concedida la medalla de honor de la ciudad condal. Así, delante de su público, amigos, curiosos, conciudadanos y forasteros realizó un concierto cargado de emotividad y recuerdos para los que le han ayudado y apoyado para llegar a sus 38 años de carrera.

LOQUILLO | 14 de diciembre | Palau Sant Jordi (Barcelona)

Delante de un Sant Jordi Club recortado por lonas negras tapando la grada central y con una entrada no superior a las 10.000 personas -según la promotora The Project -, el “Loco” salió a demostrar su actitud intachable de roquero irreverente con atuendo al uso negro como marca el preceptivo.

En su largo concierto de más de dos horas y media hubo tiempo para dar un repaso a su carrera intercalando clásicos aclamados con temas de cuña más cercana como los iniciales “El hijo de nadie” y “A tono bravo” o clásicas como “El rompeolas” con un insertado “Barcelona aquí me tenéis” en tono altivo y “rockanrolesco”.

Loquillo es el hombre y el nombre, pero como él sabe y así lo demuestra en su actuación sin los excelentes músicos que le rodean, la segunda versión del artista no sería tan trascendente como la primera. Y por ello, las tres guitarras que comandan Igor Paskual, Mario Cobo el también barcelonés y otrora inmerso en el proyecto “Nu Niles” y Josu García.

LOQUILLO | 14 de diciembre | Palau Sant Jordi (Barcelona)

José María Sanz, que así se llama el hombre, continuó el repaso a su historia musical con paso firme del que se sabe ganador. Con la asistencia inestimable de los microsolos de guitarra, con su cigarro encendido y su desgarrador y desesperador por abandono “¡Nenaaaa!” de “Cadillac Solitario” sin perturbar el vocativo a tendencias feministas.

La intensidad ondulaba y tuvimos momento de calma y de poca iluminación para temas menor rimbombantes como “Verás mi estrella” acompañado sólo de guitarra, acordeón, contrabajo y percusión residual para interpretar aquel lejano en formato balada “Brillar y brillar”. Acompañado por la telonera Nat Simons y evocando al gran Johnny Hallyday “Cruzando el paraíso”.

Los clásicos y más esperados empezaban a asomar las notas y así como el que canta un himno que refleja deseos de rebeldía juvenil cuando el sentimiento de inmortalidad y sensación de todopoderoso corre por las mentes de los que empiezan a dirimir su futuro, sonó el “Rompeolas”. «¡No hables de futuro es una ilusión!…» Clamaba todo el Palau…. Desazón, sinceridad y apuesta por una vida nada estándar dedicada a rock and roll. Momento de presentar a los maestros de las 6 cuerdas que le coadyuvaban.

En un ejercicio de sinceridad y amor a las raíces que marcan su ADN, el protagonista bajó a saludar a las primeras filas de la zona de pista recibiendo el calor mientras versionaba “Rey del glam” de Alaska.

A partir de este punto y tocadas las dos horas de concierto, los 40 minutos siguientes, vimos al mejor Loquillo más relajado y entregado. Con la certeza que la carrera que íbamos a empezar hasta llegar a la puerta del flamante Cadillac que nos llevará a la tierra de nuestros anhelos allende de la barrera que no impide ejecutar nuestros sueños.

Sin menguar el bastimento, en este tramo final hubo tiempo para la grandiosa “Hombre de negro” para mi una de las mejores que tiene, aun siendo una versión del maestro “Jonnhy Cash”; la felicidad sobre 4 ejes con “Para ser feliz quiero un camión”.Gran ovación para otro oriundo de Barcelona, del barrio d’Horta y acompañante en los inicios de andadura, Sabino Hernández ayudando en Rock and roll star” y todo el Palau al ¡Unísono!

Entrada en escena de Leiva para interpretar “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?” de Burning en memoria del fallecido Pepe Risi. Una guitarra rítmica más con cierta presencia vocal sin protagonismo ni envergadura comparada con la atronadora voz de Loquillo.

Siguiendo con homenajes y recuerdos a los que ayudaron al crecimiento de Loquillo, según palabras del propio cantante, al un grupo que ensayaba en la parte trasera de donde ellos, ensayaban, “Mi calle” de Lone Star. Ilustrando las calles de las áreas de Barcelona y alrededores en la época industrial de hace 6 décadas.

“Feo, fuerte y formal” nos abría la puerta del bólido volador hacia L.A. La ciudad californiana, cuna de muchas bandas de rock y donde se concentraban grandes estudios de grabación y salas de conciertos donde el hombre de negro con el rock como bandera se concentraban.

Y así, como un multitudinario karaoke con “Cadillac Solitario” cerramos la excelente velada donde Loquillo desde encima del escenario veía pasar toda su historia en forma de acordes, notas, ajustes de tupé y vibraciones recibidas por los asistentes.

 

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