Crónica Avalanch + Nocturnia + Prima Nocte | 25 de Noviembre | Teatro Casablanca | Arganda de Rey | Madrid

El sábado pasado volvió a pasar por segunda vez la gira “El Ángel Caído – XV Aniversario” de Avalanch por la Comunidad de Madrid. Esta vez fue la localidad de Arganda del Rey la encargada de acoger el evento, en el Teatro Casablanca.

Rionda y compañía no venían solos y el cartel se completaba con los gallegos Primal Nocte y los toledanos Nocturnia.

Lo primero, pedir disculpas a Primal Nocte, pero el horario en el que comenzaron (19:30) y el lugar del concierto, algo lejano a Madrid capital, fue una combinación insalvable y no pudimos llegar a tiempo para disfrutar y valorar su descarga.

Sí que viví la de Nocturnia, pues, justo al entrar en el Teatro, estaban comenzando su actuación, abriendo la misma con “Baraka”.

 

Dos fueron las primeras impresiones que me llevé, la primera, respecto al recinto; el “Teatro Casablanca” si bien no cuenta con una localización ideal para los madrileños, sí que cuenta con una acústica envidiable. Se nota que es un Teatro y que está construido de manera agradecida para poder celebrar eventos artísticos ahí. Quizá solamente Caracol y Joy Slava (ambos teatros igualmente) puedan presumir de tan buen sonido en la capital de España. Además, es un lugar con unas dimensiones reducidas y con el suelo inclinado hacia abajo, algo que se agradece para que la visibilidad sea buena desde cualquier lugar donde te sitúes. Por último, los precios en las consumiciones eran bastante más económicos que en la gran mayoría de las salas de Madrid.

 

La segunda impresión que me lleve no fue tan positiva; poco más de 150 personas debía haber cuando Nocturnia comenzaba el concierto. Si bien es cierto que la cifra fue aumentando de manera paulatina mientras nos hacían disfrutar de los 50 minutos que estuvieron en escena, y se llegó a duplicar la cifra cuando acabaron el concierto, es un bagaje algo pobre para un cartel tan atractivo y a un precio más que aceptable (20 euros) por ver a 3 grandes bandas. Probablemente se debiera a que Avalanch ya estuvo en la Riviera hace apenas 5 meses, y a la ya mencionada lejanía de Arganda respecto a Madrid capital, pero, aun así, la apuesta merecía una mejor respuesta.

 

Pero poco le importo a los Toledanos este hecho; tenían ganas de aprovechar la oportunidad que se les brindaba al telonear a Avalanch, e hicieron un concierto bastante correcto. Para quien no les conozca aún, son una banda de Power Metal clásico, con una gran experiencia dentro de la escena. Desde primeros de siglo llevan pateándose los escenarios de todo el país, y han compartido cartel con muchas de las mejores bandas nacionales durante las giras de sus cuatro discos. Así pues, tablas no les faltan y, disfrutando como digo de un sonido bastante bueno, salieron a comerse en escenario del “Casablanca” y, en líneas generales puede decirse que lo lograron. Centrándose en sus dos últimas obras de estudio, sobre todo en “Tierras de Cobardes”, editado el año pasado, ofrecieron un buen concierto donde destaco el buen rollo que transmite siempre su bajista; César Arroyo, además de sus guturales, que le dan un contrapunto muy interesante y que siempre he pensado que les hacen ganar enteros para alejarse y diferenciarse de muchas otras bandas del mismo perfil. También destacaron las voces del, cada vez menos nuevo, Sÿmon, que, si bien es cierto que no plasmo con la misma garra y perfección sus líneas vocales como demuestra en estudio, sí que rayo a un nivel bastante alto. Los mayores peros de su actuación fueron el sonido demasiado bajo en la batería de José, lo que limitó un poco la pegada del grupo, y la exagerada sobriedad de sus guitarristas, a quienes quizás no les vendría mal intentar tener una actitud algo más desenfadada encima del escenario, como si tenían César, Sÿmon e incluso el teclista José. Aún con todo, sus ganas de calentar la velada para el plato fuerte de la misma fueron suficientes, unido a un buen puñado de canciones, para lograr animar poco a poco al personal y, probablemente, conseguir ganar más de un nuevo fan gracias a las interpretaciones de temas como  “Tierra de Cobardes”, “En el silencio”, “En busca del Tiempo” o, sobre todo, el single “Alza los puños”, con dedicatoria especial a todas las mujeres, y al continuo acoso que sufren por parte de una sociedad mayoritariamente machista.

 

Después de una espera de apenas 20 minutos, y tras la presentación del compañero Rafa Basa, salía a escena el gran maestro de ceremonias Don Alberto Rionda. Tras darnos la bienvenida con “Santa Bárbara”, salían todos los miembros de esta “All Star Band” para comenzar el concierto con un inicio inigualable: “Tierra de Nadie”, “El Ángel Cáido” y “Xaná” nos dejaban boquiabiertos desde el principio. Probablemente, tres de las mejores canciones de toda la discografía de Avalanch, interpretadas del tirón para abrir el concierto; simplemente excepcional.

 

La sala ya presentaba una mejor entrada que con los Toledanos, y fuimos cerca del medio millar de personas los que vivimos la descarga de Avalanch.

El sonido mejoró aún más el de Nocturnia y fue especialmente bueno, y envolvió las interpretaciones de los musicazos con los que Alberto se ha rodeado para esta gira tan especial. Empezando por Manuel Ramil en el teclado, quién ha tenido la papeleta de sustituir a José Paz con la gira ya comenzada, siguiendo con el enorme (en todos los aspectos) y todoterreno Mike Terrana a la batería, un increíble Jorge Salán a las guitarras, y Magnus Rosén al bajo.

Por último, a Isra Ramos le toca lo más difícil, intentar hacer olvidar al gran Víctor García durante esta gira, ya que, es imborrable el timbre del asturiano en los temas que se están rememorando en estos conciertos. Gran parte del repertorio se basa en canciones que originariamente fueron grabadas por él y no es tarea sencilla salir a escena y defenderlas. Pues bien, si bien es cierto que el timbre y el carisma de Víctor son insustituibles, es de remarcar el buen hacer de Isra en todos los temas, y es que cantó muy bien durante las dos horas de actuación y demostró ser un gran Frontman, bastante mejor de lo que se dice o se puede leer por la red. Dio un recital y saldo con nota muy alta el concierto. No, no es Víctor García, eso no se puede discutir, ni tiene su poderío, pero tampoco le hizo falta para llevarse más de una ovación durante la noche gracias a su carisma y su entrega. Son dos cantantes que poco tienen en común, e Isra supo sacar a flote todos y cada uno de los temas que cantó y demostró tener igualmente una potencia que pocos adivinaban, y que, personalmente, creo que no se percibe en la regrabación que han hecho de “El Ángel Caído” o de otros temas de la banda.

 

De los demás músicos, poco se puede decir que no se sepa de antemano. Todos son músicos excepcionales y lo demostraron. Es verdad que la magia y el encanto que tuvo la gira originaria de “El Ángel Caído” para todos lo que la vivimos en su momento, es algo que no podrá volver nunca por muchos y diversos motivos, pero, a día de hoy, poder disfrutar de temas tan míticos tocados por estos músicos es algo igual de excepcional, bien es cierto que es diferente y que no tienen tanta naturalidad o descaro como tenía la formación de Avalanch hace más de una década, pero a cambio, ganan en grandilocuencia y en poder. La banda suena como un cañón, y, a diferencia de muchas otras “All Star Bands” donde se juntan músicos consagrados, pero sin apenas química entre ellos, aquí, sí parece haberla, y es algo que se agradece muchísimo. Los miembros no se limitan a subir al escenario, tocar (muy bien) y pedirle el sobre a Rionda, sino que queda patente que hay buen rollo entre toda la formación y que disfrutan tocando juntos, y eso sumado a sus grandes dotes musicales, hace que suene todo como ya quisieran muchas bandas con mucho más nombre que Avalanch.

Quizás el único pero a esta formación se encuentre en el bueno de Magnus, que, si bien es un buen bajista y cumple con su cometido, dista un poco del resto. Demasiadas sonrisas, bromas, piruetas, vestuario excéntrico, etc… Quizás es algo parecido al caso de Trujillo con Metallica, que, sabes que cuadraría mejor en otro tipo de banda (Suicidal Tendencies así lo demostró), y que ellos estarían mejor con otro tipo de bajista (como Newsted o Burton en su momento). Pero es cierto que esto es sólo una opinión personal. La formación entera funciona a las mil maravillas.

 

El escenario estuvo decorado de manera simple pero efectiva con imágenes del diseño de “El Ángel Caído” de Luis Royo, y con un par de plataformas a cada lado de la batería, donde se subían a menudo Isra y Magnus cuando los “hachas” Salán y Rionda hacían sus solos en mitad del escenario. No necesitaron de artificios ni de una gran escenografía para marcarse un concierto de sobresaliente.

 

Tras el mencionado comienzo de infarto con un tridente espectacular, llegaba otro casi al mismo nivel formado por “Corazón Negro”, “Delirios de Grandeza” y una emotiva “Antojo de un Dios”. Durante “Corazón Negro” Salán y Rionda hicieron un duelo de guitarras antes de rematar con el último estribillo, y tras “Antojo de un Dios” Terrana nos deleitó con un solo impresionante a su manera. Es increíble verle en acción, la pegada que tiene, su juego de muñecas, su velocidad, su técnica, y como utiliza las baquetas como si fuesen extensiones de su propio cuerpo, jugando y haciendo malabares con ellas a auténtico placer. Todo un lujo poder volver a este gran músico en nuestro país.

Tras el momento Terrana, vendría la Trilogía de “Las Ruinas del Edén”, quizás el único momento en que pude ver a Isra algo forzado, sobre todo en la parte que en el disco original interpretaba Leo Jiménez.

Así finalizaban el repaso a su disco más aclamado y más querido. Para los bises nos dejaban reservado temas de todas sus épocas.

Primero, un interludio acústico conformado por “El Príncipe Feliz” y las primigenias “Cambaral” y  “Vientos del Sur”, ambas de “El llanto de un Héroe” que quedaron muy bien, aunque a nivel personal, si bien me encanto que incluyeran “Cambaral” en el Set-List, hubiese preferido que la interpretaran tal y como se grabó, es decir, en eléctrico, y con ese Riff progresivo y esos cambios de ritmo tan característicos.

El último tramo del concierto se centraría en la época post-“El Ángel Caído” con “Papel Roto”, “Alas de Cristal” y “Lucero”. Para terminar, nada mejor que la épica “Torquemada”, tema que les puso en el candelero y en la boca de muchos jóvenes en un, ya algo lejano, 2001. Así abrían entonces “El llanto de un héroe” y así cerraron el pasado sábado un concierto más que notable donde se ganaron el aplauso unánime de todo el mundo que acudió a la cita y pudo comprobar de primera mano que esta formación es, de largo, la que mejor ha sonado nunca en Avalanch a lo largo de su historia. Habrá que ver que planes tiene en mente Rionda y si esto tiene continuidad en forma de próximas composiciones y nuevas giras, o si, por el contrario, estos conciertos rememorando su mejor disco hasta la fecha son un nuevo punto y aparte en la historia de la banda. Desde aquí, deseamos que sea lo primero, pero, si no es así, os recomendamos que, si en algún momento os ha interesado el grupo, acudáis a alguno de los conciertos que aún les quedan hasta finalizar la gira, porque, de verdad, que merece mucho la pena. Conciertazo enorme el que se marcaron. ¡¡Felicidades!!

Texto: Raúl Diaz Valverde

Fotos: Laura Ramiro Álvarez

Comentarios

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.